INICIACION ANTIGUA Y MODERNA

INICIACION ANTIGUA Y MODERNA
AUTOR: MAX HEINDEL

lunes, 15 de marzo de 2010

LA SAGRADA GLORIA DEL SHEKINAH - en you tube -


CAPITULO V
LA SAGRADA GLORIA DEL SHEKINAH ( ' )

El SHEKINAH era llamado en el Tabernáculo el punto situado bajo las alas de los
Querubines en adoración, y en donde se manifestaba la invisible presencia de Dios
o jehová. (Nota del Traductor).

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El Cuarto occidental del Tabernáculo estaba tan oscuro como lo están los cielos cuando el luminar menor, la Luna, se halla en la porción occidental del firmamento a la caída de la tarde y cerca del Sol, esto es, en las fases de Luna nueva, que es cuando da comienzo un nuevo ciclo en un nuevo signo del Zodiaco. En la parte más occidental de este Santuario en tinieblas se hallaba colocada el Arca de la Alianza, con dos Querubines en reverente adoración sobre ella, y también la ardiente Gloria del Shekimah, de la cual salía la Luz del Padre y comulgaba con sus adoradores, pero que, para la vista física, era invisible, y por consiguiente, obscura. Generalmente, nosotros no paramos mientes en que todo el mundo es incandescente, que hay fuego en el agua, que este elemento arde continuamente en el vegetal, en el animal y en el hombre; pues, en efecto, no hay nada en el mundo que no esté animado por el fuego. La razón por la cual no percibimos esto más claramente es porque no podemos disociar el fuego de la llama. Pero, realmente, el fuego tiene la misma relación con la llama como la que guarda el espíritu con el cuerpo; es, sin duda alguna, la invisible pero poderosa fuerza de la manifestación. En otras palabras, el fuego es verdad oscuro, e invisible, por consiguiente, a nuestros ojos físicos. Queda únicamente envuelto o rodeado por la llama cuando consume alguna materia física Consideremos, como vía ilustrativo, el modo en que el fuego salta del pedernal al ser éste golpeado con un hierro o acero, y también el modo en que una llama del gas del alumbrado tiene el centro oscuro debajo de la porción que emite la luz o la llama, y también cómo un cable puede transportar una corriente eléctrica y estar completa- mente frío, y, no obstante, -de este cable salen chispas, luz y llamas bajo ciertas condiciones. En este punto puede que sea oportuno el marcar la diferencia existente entre el Tabernáculo en el Desierto, el Templo de Salomón, y el último templo edificado por Herodes. Hay en ellos una vital diferencia. Tanto el fuego milagrosamente encendido que había en el Altar de Bronce en la parte oriental del Tabernáculo en el Desierto, como la invisible Gloria del Sheginab, en la parte totalmente opuesta, esto es, el punto más occidental del Santuario, se hallaban ambos presentes en el Templo de Salomón. Estos dos eran, pues, santuarios en un sentido no igualado por el Templo construido por Herodes. Este último fue, sin duda alguna, en cierto sentido, el más glorioso de los tres, puesto que quedó santificado por la presencia corporal de nuestro Señor Jesucristo, en Quien moraba la Deidad. Cristo es quien hizo el primer auto-sacrificio, con lo que abrogó el sacrificio de animales, y finalmente, a
la consumación de su Obra en el mundo visible, rasgó el velo y abrió el camino del Sancta Sanctorum, no solamente para unos cuantos privilegiados, los sacerdotes o levitas, sino para TODO AQUEL QUE QUIERA ir y servir a la Deidad que nosotros conocemos con el nombre del Padre. Habiendo guardado la ley y cumplido lo profetizado por los profetas, Cristo dio fin a la época del Santuario externo, y desde aquel entonces en adelante el Altar de los Sacrificios y Ofrendas debía levantarse dentro del corazón para reparar y purgar los errores y faltas. El Candelabro de Oro debe ser encendido dentro del corazón para que, nos guíe en nuestra marcha por el sendero a modo de Cristo interno, y la Gloria del Shekínal, del Padre, debe morar dentro de los recintos sagrados de nuestra propia conciencia divina.

del libro "Iniciación Antigua y Moderna", de Max Heindel


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LA SOMBRA DE LA CRUZ - en you tube -


LA SOMBRA DE LA CRUZ

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Pablo, en su carta a los hebreos, hace una descripción del Tabernáculo y da una larga información sobre los usos y costumbres que se hallaban en vigor en él, que nos sería muy interesante conocer. Entre otras cosas, notemos que el Apóstol denomina al Templo "UNA SOMBRA DE BUENAS COSAS QUE VENDRÁN". Hay en este Templo de Misterios una promesa hecha, la cual no ha sido cumplida aún; promesa tan firme y válida hoy como el día en que fue hecha. 
Si con los ojos del alma visualizamos la disposición de las cosas dentro del Tabernáculo, ve- remos en seguida proyectarse la sombra de la CRUZ. Comenzando por la puerta oriental estaba el Altar de las Ofrendas y de los Sacrificios; un poco más allá y siguiendo la senda que conduce al mismo Tabernáculo, encontramos el Lavabo o Pila de la Consagración, el Mar Fundido, en el que se lavaban los sacerdotes. Después, al entrar en la Sala Este del Templo, encontramos un artículo de mobiliario, el Candelabro de Oro, en el extremo de la izquierda; la Mesa del Pan de Proposición en el de la derecha, formando los dos una cruz con la senda que hemos venido siguiendo hacía y dentro del Tabernáculo. En el centro, enfrente ¡el segundo velo, se hallaba el Altar del Incienso, que forma el centro de la cruz, mientras que el Arca situada en el punto más extremo del Oeste de la Sala occidental, el Sagrario de los Sagrarios, forma la parte corta y superior de la cruz. Así, pues, el símbolo del desenvolvimiento espiritual, el cual es nuestro más caro ideal hoy día, estaba ya definido en el antiguo Templo de Misterios, y esa CONSUMACIÓN que se alcanza al final de la cruz, la realización de poseer la ley dentro de nosotros mismos, como lo estaba dentro del Arca, es la cosa primordial de la que nos hemos de ocupar al presente. 
La luz que brilla encima del Sitial de Misericordia en el Sancta Sanctorum, en la parte superior o cabeza de la cruz, al final de la senda en este mundo, es la luz o reflejo del mundo invisible en el que el candidato desea entrar cuando en este plano físico todo se le antoja oscuro y tétrico. Solamente cuando hayamos llegado al grado en el que podamos percibir la luz espiritual que nos invita a proseguir adelante, la luz que flota por encima del Arca, solamente cuando nos rodee la sombra de la Cruz, podremos realmente conocer el significado, el objeto y la meta de la vida. Actualmente podemos aprovechar las oportunidades que se nos ofrecen y practicar el servicio más o menos eficientemente, pero solamente cuando mediante este servicio hemos encendido la luz espiritual dentro de nosotros mismos, cuya luz es el cuerpo del alma, y cuando por este servicio hemos ganado la admisión a la Sala del Oeste, llamada la SALA DE LA LIBERACIÓN, es cuando realmente podremos percibir y entender el porqué estarnos en el mundo y lo que necesitamos para hacernos útiles en debida forma. No debemos pensar que quedaremos allí para siempre después de haber entrado por la primera vez, no. El Sumo o Gran Sacerdote solamente podía entrar en él una vez al año. Transcurría un largo espacio de tiempo entre estos reflejos o vislumbres del objeto real de la existencia. Entre los intervalos, era necesario que el Gran Sacerdote saliera al mundo a practicar sus funciones entre sus hermanos, la humanidad; servirles lo mejor que pudiese; y hasta para pecar, pues todavía era imperfecto, volviendo a entrar en el Santo de los Santos después de haber hecho las debidas reparaciones por sus pecados. 
Algo igual sucede con nosotros en este día. A veces logramos vislumbrar las cosas que nos están reservadas, las cosas que hemos de hacer para seguir a Cristo al lugar que él marchó. Recordemos que dijo a Sus discípulos: "Vosotros no podéis seguirme aún, pero me seguiréis más tarde"; y esto ocurre también con nosotros. Tenemos que mirar una y otra vez en el interior del Templo obscurecido, el Santo de los Santos, antes de que estemos capacitados para quedarnos allí del todo y demos el último salto; antes de que estemos realmente en disposición de llegar a la cúspide de la cruz, el lugar del cráneo; ese punto de nuestras propias cabezas por el cual se marcha el espíritu al abandonar el cuerpo definitivamente al morir o bien para desempeñar sus funciones de Auxiliar Invisible. Este GÓLGOTA es el final punto asequible al desarrollo humano, y debemos prepararnos para entrar en la habitación obscura muchas veces, antes de que estemos preparados para el CLIMAX final.

del libro "Iniciación Antigua y Moderna", de Max Heindel


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LA LUNA LLENA COMO FACTOR PARA EL CRECIMIENTO DEL ALMA - en you tube -


LA LUNA LLENA COMO FACTOR PARA EL CRECIMIENTO DEL ALMA

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Consideremos ahora el Sendero de la Iniciación, conforme estaba representado simbólica- mente en los antiguos Templos, con el Arca, el Fuego y el Shekinah, así como en los últimos Templos donde enseñó Cristo. Notemos primeramente que cuando el hombre fue expulsado del Jardín del Edén, debido a que había probado la fruta prohibida, esto es, había contenido del Árbol del Conocimiento, los Querubines guardaban la entrada del Paraíso con una flamígera espada en la mano. Los pasajes bíblicos, tales como los siguientes: "Adán conoció a Eva y ésta parió a Abel"; "Adán conoció a Eva y ésta parió a Set"; "Elkanah conoció a Hanah y de aquí nació Samuel"-, y la pregunta de María dirigida al ángel Gabriel: "¿Cómo concebiré yo, si no he conocido a ningún hombre?", todas ellas demuestran claramente que la ejecución del acto carnal se significa en la Biblia por la casta frase de "conocer", esto es, "comer del Árbol del Conocimiento".
Cuando esta función se efectúa pasionalmente y bajo rayos planetarios poco propicios, es un pecado cometido contra la ley de la Naturaleza, y es lo que trajo el dolor y la muerte al mundo, y nos apartó de nuestros prístinos guardianes, forzándonos a peregrinar por el desierto del mundo durante siglos y siglos. A la entrada del Templo Místico de Salomón encontramos de nuevo al Querubín, pero sus manos no sostienen ya la espada de fuego, tiene en ellas una flor, un símbolo lleno de mística significación. Comparemos ahora el hombre con la flor, .para que conozcamos la gran importancia y significación de este emblema.
El hombre toma sus alimentos por vía de la cabeza, desde donde van hacia abajo, la planta toma su nutrición por la raíz y la impele hacia arriba. El hombre es apasionado en sus amores y dirige su órgano generador hacia la tierra, escondiéndolo avergonzado por esa mácula de su pasión. La planta no conoce la pasión, su fecundación se efectúa de la manera más casta y pura imaginable-, debido a ello, proyecta su órgano generativo, la flor, hacia el Sol, y es un objeto de belleza que deleita a todos los que lo contemplan. El hombre caído y pasional, exhala el mortífero dióxido de carbono; la casta flor inhala este veneno, lo transmuta y lo devuelve en forma pura, dulce y olorosa; esto es, en un fragante elixir de vida. Este fue el misterio del Cáliz del Grial; este es el significado emblemático del Cáliz de la Comunión, llamado "kelch" en alemán, y "calix" en latín, significando ambos nombres la cápsula de la simiente. Este Cáliz de la Comunión con su "Sangre" mística, limpia del incidente de la pasión para la generación, y, por lo tanto, brinda a quien realmente bebe en él la vida eterna, transformándose en el vehículo de la regeneración, de un Nacimiento místico en una esfera superior, UN PAÍS EXTRANJERO, en donde, quien haya servido su noviciado En la construcción del Templo, y haya dominado las "artes y oficios" de este mundo, puede aprender cosas superiores. El símbolo del Querubín con la flor abierta, situado a la puerta del Templo de Salomón, da al aspirante el mensaje de que la pureza en sí es la llave con la cual únicamente puede esperar abrir la entrada que conduce hasta Dios, o, como lo expuso Cristo.- "Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios". 
La carne debe ser consumida en el altar del sacrificio propio, y el alma debe ser purificada en el Lavabo de la Consagración hacia una vida superior antes de llegar a la puerta del Templo. Cuando llegue el momento en que "desnudo", "pobre" y "ciego" por las lágrimas de la contrición, ande a tientas en la oscuridad, en busca de la puerta del Templo, encontrará el Cuarto del Servicio, el Cuarto orientar del Tabernáculo, el cual está deslumbrante por la luz que derrama el Candelabro de los Siete Brazos, emblema de la plena luminosidad de la Luna, que cambia en ciclos de siete días. En esta SALA DEL SERVICIO se le enseña a tejer la flamígera vestidura luminosa que Pablo en la 1ª Epístola a los Corintios versículo 15: 47, denominó "soma psuchicon" , o cuerpo del alma, formada del aroma extraído del Pan de Proposición.
Con la frase de cuerpo del alma queremos significar exactamente el sentido literal de estos vocablos, y este vehículo no debe ser confundido por ningún motivo con el alma que la ínter penetra. El Auxiliar Invisible que lo emplea en sus vuelos de alma sabe que es tan real y tangible como el cuerpo denso con su carne y su sangre. Pero dentro de este "traje dorado de bodas" hay un algo intangible cognoscible por el espíritu de introspección. Es innombrable e indescriptible, y se escapa y elude a los esfuerzos más persistentes para ser examinado, y, sin embargo, allí está, tan clara y distintamente como el vehículo al cual rellena, y hasta más ciertamente y todo. No es vida, amor, belleza, sabiduría, ni tampoco ningún otro concepto humano lo que nos puede dar una idea aproximada de lo que es, pues en realidad es la suma de todas las facultades humanas, atributos y conceptos del bien, pero intensificados inconmensurablemente. Aunque fuéramos despojados de todo el resto de lo que hay en nos- otros, esa realidad prima permanecería aún, y seriamos ricos con su posesión, pues por medio de ella Percibimos la fuerza atractiva de nuestro Padre celestial, esa interna estimulación y ese apremio que todos los aspirantes conocen tan bien.
A este algo indefinible e interno se refería Cristo cuando dijo: "Ningún hombre viene a Mí, sin que sea atraído por mi Padre." Justamente del modo en que el real fuego está escondido en la llama que lo encierra y envuelve, del mismo modo, ese algo sin nombre e intangible se oculta en el cuerpo del alma y quema el incienso extraído de los Panes de Proposición, y de esta manera enciende el fuego que hace que el cuerpo del alma sea luminoso. Y el aroma del servicio amoroso y altruista que se presta a los demás atraviesa el velo como un dulce sabor para Dios, que mora en la Gloria del Shekinah creado de forma semejante y que flota por encima del Arca de ese interno Santuario, el Sancta Sanctorum.

del libro "Iniciación Antigua y Moderna", de Max Heindel


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LA LUNA NUEVA Y LA INICIACIÓN - en you tube -


CAPITULO VI
LA LUNA NUEVA Y LA INICIACIÓN

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Cuando el candidato entraba por la puerta oriental del Templo en busca de luz, se encontraba inmediatamente con el fuego del Altar de las Ofrendas y Sacrificios, el cual despedía una mortecina luz y envuelta en nubes de humo. Entonces se hallaba en el estado espiritual obscurecido del hombre ordinario; le faltaba la luz dentro y, por lo tanto, era necesario darle alguna luz externa. Pero cuando hubo llegado a aquel punto en que estaba dispuesto para penetrar en el oscuro Cuarto del Oeste, se suponía que ya había desarrollado el luminoso cuerpo del alma por sus servicios prestados a la humanidad. Entonces, pues, se presumía que tenía la luz dentro de él mismo, "esa luz que ilumina y enciende todo hombre", pues a menos que se posea, no se puede penetrar en el oscuro departamento del Templo.

Lo que sucede secretamente en el Templo se señala abiertamente en los Cielos. Del modo en que la Luna aumenta su luz atraída del Sol durante su paso de la fase de nueva a llena, asimismo, el hombre que recorre el sendero de la Santidad, por el uso de sus oportunidades favorables que ha tenido durante el tiempo de su estancia en el Cuarto del este, empleándolas para prestar un servicio desinteresado y altruista a sus semejantes, reúne y junta materiales, con los cuales construye su luminoso "traje nupcial", y esos materiales se amalgaman mejor en las noches de Luna llena.  Pero, viceversa, del mismo modo que la Luna gradualmente pierde la, acumulada luz y acerca al Sol con objeto de volver a empezar un nuevo ciclo con la fase de otra Luna nueva, así también, con arreglo a la ley de analogía, aquellos que han amontonado sus tesoros depositándolos en el cielo mediante sus buenas obras y actos de servicio hacia los demás, se hallan en tal momento del mes más cercanos a su Origen y a su Hacedor, el Fuego del Padre en las esferas superiores, que en cualquier otro instante. Del modo en que los grandes Salvadores de la humanidad nacen en el solsticio del invierno en la noche más larga y más obscura del año, así también el proceso de la Iniciación que brinda el nacimiento en el mundo invisible a alguno de los pequeños Salvadores, los Auxiliares invisibles, se efectúa más fácilmente en la noche más clara y obscura del mes, esto es, la noche de la Luna nueva, cuando este satélite se halla en la parte más extrema occidental de nuestro hemisferio.

Todo desarrollo oculto da comienzo en el cuerpo vital, y la nota-clave de este vehículo es la de "repetición". Para aprovecharnos al máximum de un asunto cualquiera, es necesaria la repetición.

Con objeto de comprender el consummatum final al cual nos hemos ido acercando con todo lo dicho, dirijamos nuestras miradas por último, desde otro ángulo de visión a las tres clases de fuego que había dentro del Templo.

Cerca de la entrada oriental del mismo se hallaba el Altar de las Ofrendas. De aquel Altar salía constantemente humo producido por los cuerpos inmolados y que después se quemaban, y la columna de humo se veía desde lejos por la muchedumbre que no tenía instrucción alguna acerca de los internos misterios de la vida. La llama, esto es, la luz, que ocultaba y envolvía aquella nube de humo, era, en el mejor de los casos, percibida muy confusamente. Esto nos indica que la gran mayoría de la humanidad aprende principalmente por las leyes inmutables de la Naturaleza, las cuales exigen por su enseñanza un sacrificio, tanto si se sabe como si se ignora. Así como la llama de la purificación era entonces alimenta da por los cuerpos más bajos y groseramente construidos de los animales sacrificados, exigidos con arreglo a la ley de Moisés, del mismo modo, hoy en día, las masas más bajas y pasionales. de la humanidad son mantenidas a la raya por el miedo al castigo de la ley en este mundo, más bien que por el temor o aprensión de lo que las pueda sobrevenir en el otro.

 Una luz de diferente naturaleza era la que brillaba en el Cuarto oriental del Tabernáculo. En lugar de extraer su nutrimento de la carne bruta y pasional de los animales sacrificados, era alimentada por aceite de oliva extraído del reino vegetal, el cual es casto y sin pasiones. Además, la llama que salía de las luces del Candelabro no se hallaba envuelta en humo, sino que era clara y brillante, de modo que pudiera iluminar el aposento y guiar a los sacerdotes, que eran los servidores del Templo, en sus oficios y ministerio. Los sacerdotes se esforzaban para trabajar en armonía con el plan divino, y por lo tanto, ellos vetan la luz más claramente que la descuidada e ignara multitud. Hoy también la luz mística brilla para todos aquellos que anhelan y se esfuerzan para aquellos discípulos que han prometido su alianza a alguna Escuela de Misterios tal como la Orden Rosacruz. Todos ellos están caminando por una luz que no es vista por la multitud, y sí realmente están sirviendo, esto es, sacrificándose a sí mismos, tendrán la verdadera guía de los Hermanos Mayores de la humanidad, quienes están siempre dispuestos a ayudarles cuando se les presenten los puntos difíciles peligrosos del Camino. 

Pero el fuego más sagrado de todos tres era la Gloria del Shekinah, que, como ya sabemos, se hallaba en el Cuarto occidental del Tabernáculo y encima de la Silla de Misericordia. Como quiera que este departamento se hallaba en tinieblas, deduciremos que el fuego de la Gloria del Shekínah era un fuego invisible, esto es, una luz procedente de otro mundo. 

Ahora nótese esto; el fuego que estaba envuelto entre humo y llama sobre el Altar de las Ofrendas, que consumía los sacrificios ofrecidos por la expiación de los pecados cometidos contra la ley, era el símbolo del Legislador, de Jehová; debiendo recordar que la ley se dio para llevarnos a Cristo. La luz clara y brillante que brillaba en el departamento del Servicio, esto es, el Cuarto oriental del Tabernáculo, es el halo amarillo de oro de la luz de Cristo, que guía a todos aquellos que se esfuerzan en imitarle y seguir sus pasos por el sendero del sacrificio altruista y bienhechor. 

Así como Cristo dijo "Yo voy a mí Padre", cuando se aproximaba la hora de ser crucificado, así también al Servidor de la Cruz, que ha aprovechado diligentemente todas las oportunidades de hacer bien que se le han presentado en su camino en este mundo visible, se le permite la entrada en la gloria del Fuego del Padre, la invisible Gloria del Shekinah. Entonces cesa de ver a través del cristal obscurecido de su cuerpo, y contempla cara a cara a su Padre en los planos invisibles de la Naturaleza.


El campanario de las iglesias es muy ancho en su base, pero gradualmente va estrechándose, hasta que en su cúspide es solamente más y más, un punto con la cruz sobre él. Del mismo modo pasa por el sendero de la santidad, al principio hay muchas cosas que pueden ser permitidas y toleradas, pero a medida -que se avanza por él, una después de otra, todas aquellas digresiones primeras deben ser eliminadas y el que lo recorre debe dedicarse cada vez con más abnegación y exclusividad al servicio de la santidad. Por último, llega un punto en este Camino que es tan afilado y agudo como el filo de una hoja de afeitar, y entonces únicamente podemos agarrarnos a la cruz. Pero cuando hemos alcanzado tal punto, cuando podemos andar y recorrer esa parte, la más angosta de todo el camino, entonces también estarnos preparados para seguir a Cristo en el más allá y servir allí con la misma diligencia que hemos servido y trabajado aquí.


De modo que aquel antiguo símbolo representaba a la vez las pruebas y el triunfo del sirviente fiel, y aunque ha sido derogado por otros símbolos más grandiosos que envuelven un ideal mayor Y una mayor promesa, los principios básicos incorporados en aquel primero, son tan válidos hoy como lo fueron siempre.


En el Altar de las Ofrendas vemos claramente la nauseabunda naturaleza del pecado y de la necesidad, por consiguiente, de su expiación y de la justificación.


Por el Mar Fundido todavía se nos enseña que debernos vivir una vida de santidad y de consagración sin mácula alguna. 

Del Cuarto oriental podemos sacar la enseñanza hoy en día del modo en que debernos hacer uso diligentemente de nuestras oportunidades para cultivar el grano dorado del servicio altruista y hacer ese "pan de vida" que alimenta el alma, el Cristo interno. 

Y cuando hayamos subido los escalones de la Justificación, Consagración y Abnegación personal, llegaremos al Cuarto del Oeste, el cual es el umbral de la Liberación. De este departamento pasa el candidato a planos más amplios donde puede alcanzarse un mayor desarrollo y desenvolvimiento del alma.


Pero aunque ese antiguo Templo se levante no lejos de los planos en donde los israelitas errantes levantaron sus campamentos en el lejano pasado, puede servir de un factor más potente para el desarrollo del alma de cualquier aspirante del día, que lo fue para los antiguos israelitas, con tal de que lo construya con arreglo al modelo adecuado. No hay que lamentarse de la falta de oro cuyo empleo podría servir para el desastre de alguno, pues hoy el real Tabernáculo debe ser construido en el Ciclo y el Cielo está dentro de todo hombre. Para construir bien y realmente con arreglo a las reglas del antiguo artesano de la Masonería mística, el aspirante primeramente debe aprender a construir dentro de él el altar con sus sacrificios, y luego debe "velar y orar" mientras pacientemente aguarda por el fuego divino que consuma su ofrenda. A continuación debe bañarse con sus lágrimas de contrición hasta que haya lavado toda mácula de pecado. Mientras tanto debe mantener llena la lámpara de la guía divina de modo que pueda percibir cómo, dónde y cuándo servir; debe trabajar vigorosamente para tener abundante "pan de proposición", y el incienso de la aspiración y de la oración debe estar siempre en su corazón y en sus labios. Entonces el Yom Kippur, el Gran Día de la Propiciación, le encontrará seguramente dispuesto para ir a su Padre y aprender mejor a auxiliar y ayudar a sus hermanos menores para que asciendan por el Sendero.

del libro "Iniciación Antigua y Moderna", de Max Heindel


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SEGUNDA PARTE - INICIACIÓN CRISTIANA MÍSTICA - en you tube -


SEGUNDA PARTE

INICIACIÓN CRISTIANA MÍSTICA

CAPÍTULO PRIMERO

LA ANUNCIACIÓN Y LA INMACULADA CONCEPCIÓN

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Mucho se dice en ciertas clases del mundo occidental acerca de la Iniciación. Esto, para las mentes de muchas personas, parece ir asociado generalmente con el ocultismo enseñado en las regiones del lejano Oriente; algo que es peculiar a los devotos del Budismo, Hinduismo y semejantes clases de fe, y que es una cosa que no tiene nada que ver con la religión del mundo occidental, especialmente en lo que concierne a la religión Cristiana. 

Hemos demostrado en los capítulos precedentes sobre los "Símbolos de la Iniciación antigua y moderna", que esta idea es completamente gratuita y que el antiguo Tabernáculo en el Desierto proyecta con su simbolismo el sendero de progresión de la humanidad desde su ignorancia infantil al conocimiento suprahumano. Al igual como los Vedas brindan luz a los devotos indios que adoran por la fe y con fervor en las riberas del Ganges, así también los Eddas fueron una estrella orientadora para los hijos de las desapacibles regiones del Norte, quienes vieron la luz de la vida en la antigua Islandia, donde los valerosos vikingos anclaron - sus barcos en mares helados. "Arjuna" que sostiene la noble batalla en el "Mahabharata", o sea "Gran Guerra", siendo constantemente arrastrado y combatido por sus "Yo" inferior y superior, no se diferencia en nada -del héroe del mito del alma nórdica "Sigfrido", que significa "Aquel que tras la victoria alcanza la paz".

Ambos son simbolismos del candidato que está pasando por la Iniciación, y aunque sus experiencias en esta gran aventura varían en ciertos sentidos, exigidos así por las diferencias de temperamentos de las gentes del Norte y las del Sur, .y previstos, por consiguiente, en las Escuelas respectivas a las cuales están entregadas para el desarrollo de sus almas, no obstante, los rasgos principales son idénticos, y el fin, esto es, la iluminación, es el mismo. Almas aspirantes han seguido el Camino hacia la Luz en los templos iluminados brillantemente de Persia, donde el dios Sol en su deslumbrante carroza era el símbolo de la Luz, así como también bajo la magnificencia mística de la lluvia iridiscente de colores de la aurora boreal del helado Norte. De modo que la Luz verdadera del más profundo conocimiento esotérico ha estado siempre presente en todas las edades por que ha pasado el hombre, y aun en las más tenebrosas de lo que se llama Edad Medía, hay una amplia evidencia que demuestra nuestra afirmación.

El pintor Rafael empleó su maravilloso dominio de la paleta y del pincel para exteriorizarlo en sus dos mejores lienzos "La Madona de la Sixtina" y el "Matrimonio de la Virgen", que aconsejamos al lector interesado examine por sí mismo. Copias de estas admirables pinturas se encuentran en casi todas partes en que se hallan en venta cuadros y cromos. En el original se ve un tinte particular en el halo dorado detrás de la Madona y el Niño, que, aunque
excesivamente crudo para una persona dotada de vista espiritual, es, sin embargo, una imitación tan exacta y fiel del color básico del Mundo del Primer Cielo, como es posible conseguir con pigmentos y colores terrenales. Una inspección detenida y de cerca de su fondo revelará el hecho de que ese halo amarillento está compuesto de una multitud de figuras de esos seres que llamamos "ángeles" con cabezas y alas.

Esta, pues, es una representación tan literal de los hechos concernientes a los habitantes de aquel mundo como es posible hacerla, pues durante el proceso de purgación que se efectúa en las religiones inferiores del Mundo del Deseo, las partes inferiores del cuerpo se hallan realmente desintegradas, de modo que solamente la cabeza, que contiene la inteligencia del hombre, es lo que resta de su cuerpo de deseos cuando penetra en el primer ciclo y es un hecho que ha desorientado y confundido a muchos que han visto por azar en tal región a las almas. Las alas, por supuesto, no tienen realidad fuera de la pintura, pero fueron colocadas allí para señalar la facultad de moverse velozmente, lo cual es inherente a todos los seres que habitan en los mundos invisibles. El Papa está representado apuntando a la Señora y al Niño Cristo, y examinado de cerca y atentamente se ve que la mano con la cual , apunta tiene seis dedos. No hay indicio histórico que nos confirme la realidad de que el Pontífice tuviera tal deformidad, ni tampoco de que ello fuera debido a un accidente. Los seis dedos de la mano en el cuadro deben, por lo tanto, obedecer a un deseo por parte del pintor.

Cuál fue su propósito lo podemos ver confirmado si examinamos su cuadro el "Matrimonio de la Virgen", en el que puede notarse una anomalía semejante. En tal lienzo María y José están representados juntos con el Niño Cristo, y bajo tales condiciones, que es evidente que se hallan en el momento preciso de su partida para huir a Egipto, y un rabino está en el acto de unirles en matrimonio. El pie izquierdo de José es el objeto más adelantado y sobresaliente del cuadro, y si observamos encontraremos que en aquel pie hay seis dedos. Por medio de los seis dedos de la mano del Papa en un cuadro, y de los otros seis dedos en el pie de José, Rafael nos quiso enseñar que ambos poseían un sexto sentido, facultad semejante a la que se obtiene por medio de la Iniciación. Por este sutil sentido el pie de José fue guiado en su huida para mantener a salvo aquel Tesoro sagrado que se había confiado a su cuidado. En el otro caso, el Papa, se señala que se le dio un sexto sentido para que no fuera un caudillo "ciego guiando a otros ciegos", sino que poseyera un "ojo que viese", como es preciso para apuntar a otros y señalarles el Camino, la Verdad y la Vida. Y es una verdad, aunque no comúnmente sabida, que a excepción de uno o dos casos en los cuales la fuerza política fue lo suficientemente poderosa para corromper al Colegio de Cardenales, toldos los demás que se han sentado en la Silla de Pedro han poseído la vista espiritual en mayor o menor grado. 

Hemos visto en los capítulos de la serie "Símbolos de la Iniciación antigua y moderna" 'que han precedido a éste, que el antiguo Templo de misterios atlánticos conocido como el Tabernáculo en el Desierto, fue una Escuela para el desarrollo del alma, y no debe sorprendernos el saber que los cuatro Evangelios que relatan la vida de Cristo son también fórmulas de Iniciación, revelando otro y posterior Camino para adquirir aquella fuerza para el alma. En los antiguos misterios egipcios, "Horus" era el primer fruto que el aspirante debía esforzarse en igualar, y es muy significativo el que en el Ritual de Iniciación que se hallaba en boga en aquellos días y el cual nosotros ahora llamamos el "Libro de los Muertos", el aspirante a la Iniciación era siempre llamado con el nombre de Horus N. N. Siguiendo el mismo método, hoy en día podremos, muy apropiadamente, nombrar a aquellos que siguen el Camino de la Iniciación Cristiana como el Cristo N. N. (aquí el nombre civil del aspirante), pues, en realidad, todo aquel que recorre este Sendero es verdaderamente un Cristo en formación. Todos nosotros en su día pasaremos por todas las diferentes estaciones de la Vía Dolorosa, o calle de la Amargura, que lleva al Calvario, y experimentaremos en nuestros propios cuerpos los dolores, agonías y sufrimientos sufridos por el Héroe de los Evangelios. La Iniciación es un proceso cósmico de iluminación y evolución de poderes, por lo que las experiencias de todos serán semejantes en sus partes y rasgos principales.

La forma de Iniciación mística Cristiana difiere radicalmente de la del método Rosacruz, que pretende llevar al candidato a sentir la compasión por medio del conocimiento, y, por lo tanto, anhela que el aspirante cultive en él las facultades latentes dé vista y de oído espirituales, desde el mismo momento del comienzo de su carrera, como aspirante a la vida superior. Esta Escuela le enseña a conocer los ocultos misterios de la existencia y a percibir intelectualmente la unidad de cada uno con todos, de modo que al final, por medio de este conocimiento, se despierta en su interior ese sentimiento que le hace concebir realmente y con toda certeza su unidad con todo lo que vive y se mueve, sentimiento que le pone en perfecta y completa afinidad y a tono con el Infinito, formando de él un verdadero auxiliar y operario en el reino divino de la evolución.

La meta alcanzada por medio de la Iniciación mística Cristiana es la misma, pero el método, como ya hemos dicho, es completamente distinto. En primer lugar, el candidato está generalmente inconsciente del hecho de que se está esforzando para alcanzar un objeto definido, por lo menos durante los primeros pasos de sus esfuerzos y en esta noble Escuela de Iniciación no hay más que un solo Maestro, Cristo, quien está siempre ante la visión espiritual del candidato como Ideal y Meta de todos sus esfuerzos. 

El mundo occidental ¡ay! ha quedado tan imbuido y atrapado en el intelectualismo, que los aspirantes de aquí de hoy en día no pueden entrar en el Sendero más que cuando su razón ha quedado satisfecha, y desgraciadamente es sólo el deseo de adquirir más conocimientos lo que trae la mayoría de discípulos a la Escuela Rosacruz. Es una tarea muy ardua el cultivar en ellos la compasión que debe mezclarse y amalgamarse con sus conocimientos y servir de factor guiador de su uso antes de que se hallen aptos para, penetrar en el Reino de Cristo. 

Pero aquellos que son atraídos al Sendero místico Cristiano no notan dificultad de tal naturaleza. Tienen dentro de ellos un amor que abraza a todo, el cual les surge e impele hacia adelante y en su momento oportuno genera en ellos un conocimiento de tal clase que el escritor cree que es mucho más superior a todo aquel conseguido por medio de otro cualquier método. Uno que sigue el Sendero de desarrollo intelectual es capaz de zaherir y burlarse altiva y desdeñosamente de algún otro cuyo temperamento le impele a seguir el Sendero místico. Semejante disposición mental no solamente es perjudicial para el desarrollo espiritual de cualquiera que tenga tal creencia, sino también completamente gratuita, como nos lo pueden demostrar los trabajos de Jacobo Boehme, Tomás de Kempis, y de muchos otros que han seguido el Místico Camino.

A mayor conocimiento que nosotros tengamos mayor condenación será la que caiga sobre nosotros, sí no lo usamos rectamente. Pero, eso sí, el amor, que es el principio básico de la vida Cristiana mística, no podrá nunca llevarnos a la condenación o ponernos en conflicto con la voluntad o propósito de Dios. Es infinitamente mejor el sentir cualquier emoción noble, que el poseer el intelecto más agudo y perspicaz y que tener la habilidad de definir todas las emociones humanas. El disertar o hacer lucubraciones acerca de la constitución y evolución del átomo, seguramente no promoverá ni acarreará tanto crecimiento y desarrollo anímico como la dócil y humilde ayuda y buen obrar hacia nuestro prójimo.

Hay nueve definidos pasos en la Iniciación Cristiana mística, comenzando por el Bautismo, que es como la dedicación. La Anunciación y la Inmaculada Concepción precede a todos ellos, como es natural, y por razones que se dirán después. 

Como quiera que ya tenemos preparadas nuestras mentes por las consideraciones que preceden, nos hallamos ahora dispuestos para definir y considerar cada paso separadamente en este glorioso proceso de desarrollo espiritual.

del libro "Iniciación Antigua y Moderna", de Max Heindel


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LA ANUNCIACIÓN Y LA INMACULADA CONCEPCIÓN - en you tube -


LA  ANUNCIACIÓN  Y  LA  INMACULADA  CONCEPCIÓN

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Nos permitimos afirmar terminantemente que un místico cristiano no es el resultado de una vida, sino la floración y fruto de muchas existencias anteriores en las cuales se han cultivado las fases preparatorias, es decir, ha fomentado y cultivado dentro de sí esa sublime compasión que hace a tal persona sentir y sufrir en si misma todas las miserias y dolores del mundo, y evoca ante su visión espiritual el ideal de Cristo como el verdadero bálsamo de Galaad, y cuya práctica es el único paliativo contra todos los dolores y tristezas humanos. Un alma semejante es objeto constantemente de una vigilancia y cuidados especiales por parte de las Jerarquías divinas que tienen a su cargo la dirección de nuestro progreso en el sendero de la evolución, y cuando el momento es oportuno y el aspirante ha llegado a su madurez para entrar en la vida espiritual, en la cual deberá hacer su último esfuerzo para llegar a la meta y convertirse en un Salvador de su especie, hay ángeles, sin duda alguna, que le vigilan, que le aguardan a su llegada, y que entonan cánticos y hosannas en gozosa anticipación de un acontecimiento semejante. 

Lo igual atrae siempre a lo igual, y naturalmente, los padres son elegidos debidamente por (y para) una tan noble alma, entre los "hijos e hijas del Rey". Puede que ellos se hallen en las circunstancias y condiciones más misérrimas, desde un punto de vista de las riquezas humanas; puede ocurrir que ellos se vean obligados a utilizar un pesebre como cuna de su hijo, pero no puede conferirse nunca más rica dádiva a tales padres que el privilegio de engendrar un alma semejante. Entre las condiciones necesarias para poder servir de padre de un Ego tal están las de que la madre debe ser "virgen" y el padre debe ser un "constructor".

Se dice en la Biblia que José era carpintero, pero la palabra original griega es la de "tekton", que significa "constructor". En la Masonería Mística, Dios es llamado el Gran Arquitecto, o sea una concreción de Arche-tekton. Arche es un vocablo griego que significa sustancia prima o primordial, y un tekton, como hemos dicho arriba, es un constructor. Con lo cual podemos considerar como que Dios es el Gran Maestro Constructor, quien de la sustancia primera formó el mundo, como campo evolucionario para diversas clases de seres. El usa en su Universo muchos "tektons", o constructores de diversos grados. Cada persona que recorre el Sendero del desarrollo espiritual, esforzándose para trabajar en armonía y en sentido constructivo con las leyes de la Naturaleza, como un servidor de la humanidad, es un "tekton" o constructor, en el sentido de que posee las condiciones necesarias para ayudar a que nazca en el mundo un alma grande. Así, pues, cuando se dice que Jesús fue carpintero e hijo de un carpintero, nosotros entendemos que ambos dos fueron "tektons" o constructores a lo largo de líneas cósmicas.

La Inmaculada Concepción, al igual que todos los otros sublimes misterios, ha sido vilipendiada y ultrajada, menospreciada y ridiculizada por el materialismo, y como es de una espiritualidad tan sublime, ha sufrido acaso más por tan rudo y grosero tratamiento que cualquiera otra de las enseñanzas espirituales. Quizá ha sufrido aún más por las torpes explicaciones que de ella han dado sus ignorantes partidarios que por las burlas y escarnios de los cínicos. La doctrina de la Inmaculada Concepción, según se la entiende popularmente, es que hace cosa de dos mil años, Dios, de modo milagroso, hizo que una doncella de nombre María, la cual era virgen, concibiese y diese a luz a Jesús, un ser que en consecuencia era el Hijo de Dios, en un sentido distinto de todos los otros hombres.También hay en el vulgo la creencia de que este incidente es único en la historia del mundo.

Especialmente la última falacia es la que ha servido para falsear y tergiversar la bellísima verdad espiritual concerniente a la Inmaculada Concepción. No es un caso único, en efecto, bajo ningún sentido, Toda gran alma que ha venido al mundo para vivir una vida de sublime santidad, tal como se requiere para aspirar a la Iniciación Cristiana Mística, ha venido aquí gracias a unos padres de virginidad inmaculada, quienes no se hallaban dominados por la degradante y degeneradora pasión cuando consumaron el acto carnal que dio lugar al engendro de tan noble alma haciéndolo más bien como un sacrificio que como un mero placer. "El hombre no cosecha uvas de zarzas." Esta sentencia es una verdad axiomático, basada en la ley de que lo igual atrae a su semejante, y por lo tanto, antes de que cualquiera pueda convertirse en un Salvador, es preciso que sea puro y sin pecado. De modo que, como él es puro, no puede nacer de otra persona que sea viciosa y vil; debe, pues, nacer de madre (y de padre) virgen. 

Pero la virginidad a la cual nos referimos no comprende ni se refiere meramente al organismo físico. No hay ninguna clase de virtud inherente a la virginidad física, pues todos la poseemos al principio de nuestras vidas, no importa la mala y viciosa disposición que pueda haber en nuestra naturaleza. La virginidad de la madre de un Salvador es una cualidad del alma, cuya cualidad anímica permanece sin mancha, mancilla ni alteración, a pesar de la función carnal realizada por sus padres en el acto físico para la concepción. Cuando los hombres efectúan el primer acto creador sin el deseo de dar vida a un nuevo ser y sino que lo hacen exclusivamente para la satisfacción de su lujuria e inclinaciones animales, pierden la única virginidad (física) que poseían; pero cuando hay unos padres que se unen guiados por un espíritu de sacrificio, ofreciendo sus cuerpos como un holocausto en el Altar del Sacrificio, con objeto de facilitar a un alma que debe venir a la Tierra, el cuerpo físico que la es preciso en la época en que nos hallamos para vivir aquí, para que aquí pueda dar un paso más en su  desarrollo espiritual, la pureza de su propósito preserva su virginidad y atrae a su hogar y patria esa noble alma. El que un niño sea concebido en pecado o inmaculadamente, depende de su propia e inherente cualidad anímica, pues ésta es la que sin titubeos ni vacilaciones le llevará a nacer de padres que posean una naturaleza semejante a la suya. Para ser el hijo de una virgen preconiza y exige una pasada carrera de espiritualidad, por parte de aquel que nace.

El "nacimiento místico" de un "constructor", es un acontecimiento cósmico de gran importancia, y no es sorprendente, pues, que esté escrito en los cielos, indicando por un simbolismo gráfico en el gran mundo, el macrocosmos, lo que, a su momento se convierte en realidad en el hombre, esto es, el pequeño mundo o macrocosmos.
Todos nosotros estamos destinados a experimentar todos los misterios por los que Jesús pasó, incluso la Inmaculada Concepción, que es un requisito previo de la vida de los Santos y de los salvadores de los diversos grados. Una vez que comprendamos este gran símbolo cósmico, será más fácil que entendamos su aplicación al ser humano individual.

El Sol es "la luz del mundo", en un sentido material. Cuando en la época del invierno llega a su extrema declinación Sur en el solsticio del 23 de diciembre, las gentes del hemisferio nórdico - en el que han nacido todas las religiones del día - están sumidas en las tinieblas más profundas y privadas de la fuerza vital emanante del Sol, que es la sustentadora de toda vida; de modo que el Sol se halla parcialmente muerto en lo que respecta a su influencia sobre los hombres de esa parte del planeta. Es, por lo tanto, necesario que una nueva luz brille en las tinieblas; que un Sol de Bondad nazca para salvar a la humanidad del frío y del hambre cine seguirían inevitablemente sí el astro Sol permaneciese definitivamente en la posición del Sur que ocupa en el solsticio del invierno.

En la noche entre el 24 y 25 de diciembre, el Sol, habiendo comenzado a elevarse lentamente hacía el Ecuador de la Tierra, el signo zodiacal de Virgo, la inmaculada Virgen celestial, está en el horizonte oriental en todas las latitudes nórdicas y durante las horas que inmediatamente preceden a la medianoche. En la ciencia de la Astrología es el signo y grado que se hallan en el horizonte oriental en el momento de¡ nacimiento, lo que determina la forma del cuerpo de la criatura nacida. Por lo tanto, el "Sol de Bondad" se dice que ha nacido de Virgo, la sublime virgen celestial, que permanece tan pura después de dar a luz a su. hijo Sol, como lo era antes. Por analogía, el Hijo de Dios que viene a salvar a sus semejantes debe nacer también de una espiritual virgen inmaculada.

De lo que acabarnos de decir resulta evidente que hay un gran período de preparación anterior a la entrada de un Cristiano Místico en la presente esfera de la vida humana, aunque él mismo, en su conciencia física está generalmente inconsciente del hecho de la gran aventura que hay preparada para él. Según todas las probabilidades, los días de su infancia y los primeros de su juventud pasarán en la obscuridad, mientras la cual vive una vida de profundidad desusada, preparándose inconscientemente para el Bautismo, que es el primero de los nueve, pasos de este método de desarrollo y de fusión con el Padre.

del libro "Iniciación Antigua y Moderna", de Max Heindel


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CAPITULO II

EL RITO MÍSTICO DEL BAUTISMO

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Es muy digno de tenerse en cuenta que casi todos los sistemas religiosos han prescrito abluciones previas a la realización de los deberes religiosos, y la adoración que se hacía en el antiguo Templo de Misterios atlante, el Tabernáculo en el Desierto, no fue una excepción de ello, como hemos visto en los capítulos de la Primera Parte, o "Símbolos de Iniciación antigua y moderna". Después de haber alcanzado la justificación por el sacrificio hecho sobre el Altar de Bronce, el candidato se veía compelido a lavarse en el Lavabo o Pila de Consagración, el Mar Fundido, antes de que le fuera permitida la entrada para llevar a cabo los deberes de su ministerio en el propio Santuario. Y es de conformidad con esta regla también, que el Héroe de los Evangelios fue al río Jordán, en donde pasó por el rito místico del Bautismo. Cuando salió del agua, se nos dice que el Espíritu Santo descendió sobre Él. Por lo tanto, es obvio que aquellos que siguen el Sendero de Iniciación Cristiana mística deben también igualmente ser bautizados, antes de que puedan recibir el Espíritu, que debe ser su guía a través de todas las pruebas que tienen ante sí. 

Pero qué cosa es lo que constituye el Bautismo, es un asunto que ha dado lugar a las discusiones más encontradas y al empleo de argumentos de una intensidad casi increíble. Algunos entienden que es un rociado de agua, y otros insisten en que debe ser sumergido en agua todo el cuerpo. Algunos dicen que es suficiente con llevar al niño a la iglesia, rociarle con agua, a pesar de sus llorisqueos, y hete aquí al infante convertido en un cristiano, un heredero del cielo; y que en el caso desgraciado de que muriera antes de que se ejecutara en él este rito sagrado, iría inevitablemente al infierno. Otros toman una posición Más lógica y dicen que el deseo del individuo de ser admitido en la iglesia es el factor primordial necesario para hacer efectivo el rito, y por lo tanto, aguardan hasta la edad adulta antes de llevar a cabo la ceremonia, y entonces la realizan sumergiendo todo el cuerpo del neófito en el agua. 

Pero tanto sí el rito se efectúa en la infancia como en años después, parece extraño que una momentánea inmersión o un simple rociado con agua, tengan la influencia o poder de salvar el alma, y cuando se examina y observa la vida subsiguiente de aquellos que han sido bautizados de un modo o del otro, aun en la edad adulta y con todo su pleno consentimiento y deseo, podemos hallar, en la gran mayoría, muy poco o ningún perfeccionamiento. En consecuencia de esto, se nos muestra evidente que éste no puede ser el rito adecuado y propio, toda vez que el Espíritu no ha descendido sobre ellos. Por todo lo cual, nos es forzoso hallar otra razón que nos explane lo que constituye el rito místico auténtico del Bautismo.

"Se cuenta una leyenda de un rey otomano que declaró la guerra a una nación vecina, peleó varias batallas contra ella con diversos resultados, pero finalmente fue vencido y llevado cautivo al palacio del vencedor, donde fue obligado a trabajar en los menesteres más usuales como un esclavo. Después de muchos años, de llevar tal vida, le favoreció la fortuna y escapó a un país distante, donde gracias a un trabajo muy duro adquirió una propiedad rústica pequeña, se casó y tuvo varios hijos, quienes crecieron al compás de los años. Por último, se vio en su lecho de muerte ya de edad muy avanzada, y al efectuar su último respiro se incorporó sobre la almohada y miró a su alrededor, pero ya no había allí ni sus hijos ni nadie. Tampoco se hallaba en el lugar que había considerado como hogar suyo durante muchos años, sino en su propio palacio, el cual suponía había abandonado en su juventud, al empezar la guerra, viéndose además, tan joven como era al abandonarlo. Así mismo se halló sentado en una silla con la vasija de agua acercada a su cara y un sirviente ocupado en bañarle el pelo de la barba." Lo que ocurrió fue que en el preciso momento de hundir la cara en el agua empezó a soñar que iba a la guerra y pasó todo el tiempo de una vida en la tierra de los sueños, durante los pocos segundos que transcurrieran hasta que levantó la cabeza.
Se conocen miles de casos semejantes, los cuales nos demuestran que fuera del mundo físico no existe la noción del tiempo, y los acontecimientos de un millar de años son fácilmente inspeccionados en un corto momento. 

También es bien conocido el hecho de que cuando una persona está bajo el agua y a punto de ahogarse, toda su vida precedente se renueva ante sus ojos con claridad cristalina, y hasta los más nimios detalles, los cuales se han olvidado con el transcurso de los años, se revelan con toda precisión y claridad. Debe, pues, haber, y, en efecto, lo hay, un depósito de los sucesos, el cual puede ser examinado bajo determinadas condiciones cuando los sentidos se han calmado o inhibido, y nos hallamos cerca del sueño o de la muerte.

Para que esta última parte sea clara al lector, debe ser comprendido y tenido en cuenta que el hombre es un ser compuesto, que tiene vehículos muy finos y sutiles que ínter penetran al cuerpo físico, cuyo cuerpo es lo que generalmente se cree que es lo único que forma al hombre. Durante la muerte o el sueño, este cuerpo denso está inconsciente debido a su completa separación de sus vehículos más finos, pero tal separación es sólo parcial durante los momentos en que sueña al hallarse durmiendo o bien previamente al ahogo. Esta condición capacita al espíritu el grabar los sucesos en él cerebro más o menos fijamente, con arreglo a las circunstancias, especialmente aquellos incidentes que están relacionados consigo mismo. A la luz de estas explicaciones nosotros comprenderemos fácilmente lo que constituye realmente el rito del Bautismo. 

Con arreglo a la teoría nebular, lo que ahora constituye el planeta Tierra fue en un día una neblina ígnea luminosa, que gradualmente se enfrió por el contacto con el frío del espacio. Este encuentro o contacto del calor con el frío generó una humedad, la que evaporada volvía a levantarse del centro de fuego, hasta que el frío lograba condensarla, cayendo nuevamente como humedad sobre el planeta ardiente. La superficie de la Tierra, habiendo estado de tal modo sujeta durante edades sin cuento a una licuefacción y evaporación alternantes, finalmente se cristalizó en una corteza, que cubrió perfectamente el ígneo centro. Esta blanda corteza cargada de humedad, naturalmente generó una neblina que rodeó al planeta como una atmósfera, y ésta fue la cuna de todo cuanto tiene su existencia sobre la Tierra: el hombre, el animal y la planta. 

La Biblia describe este estado en el segundo capítulo de¡ Génesis, donde se nos dice que al tiempo del primer hombre salía de la Tierra una neblina, "pues todavía no había llovido". Este
estado de cosas, evidentemente continuó hasta el Diluvio, cuando la humedad descendió por fin, dejando la atmósfera clara, de modo que, pudo verse por la vez primera el arco iris, disipándose las tinieblas y dando origen a la "época de las alternativas": día y noche, invierno y verano, etc. 

Por medio del estudio de la Cosmología y el pictórico resumen de la evolución que se nos da en los "Eddas del Norte", atesorados por los sabios escandinávicos antes de la era Cristiana, podemos aprender más de este período de la historia de la Tierra y la importancia que tiene sobre el tema que debatimos. Del mismo modo que nosotros enseñamos a nuestros niños valiéndonos de cuentos y dibujos, lecciones que ellos no podrían concebir intelectualmente, así también los Caudillos divinos de la humanidad se vieron obligados a enseñar a las almas de la infantil humanidad que estaban bajo su custodia por medio de imágenes y de alegorías, y por su acción prepararlas para una enseñanza de índole más elevada y superior de un día venidero. El gran poema épico llamado" La Ley del Nibelungos", nos cuenta la leyenda de lo que nosotros estamos buscando ahora, esto es, el origen cósmico del rito del Bautismo y el por qué es necesariamente el punto preliminar en el espiritual desarrollo del Cristiano místico. 

La cosmogonía de los Eddas es semejante a la de la Biblia en algunos sentidos, y en otros puntos está de acuerdo con la teoría de Laplace. Copiemos unos versos de la versión de la misma hecha por Oehlenschlaeger: 

"En la primitiva alborada de los seres todo no era más que un abismo tenebroso, y no se conocía ni cielo ni tierra. Al Norte, densísimas nieblas y fríos hielos se agolpaban en montañas por el lúgubre agujero de "Niflheim"; en cambio, al Sur, por el radiante polo de "Muspel". el fuego se erguía victorioso. "Entonces, una vez que hubieron pasado largas edades, la niebla del caos se encontró con un soplo tibio, el torbellino de "Niflheirn", resultando de ello un frío pero con prolífico calor. De aquí se formaron gotas que con el paternal aire que llegaba desde la tibia región de "Muspel". produjeron el gran "Autgelmer".

De modo que por la acción del calor y del frío, "Aurgelmer", o como es llamado, el "Gigante Ymer", fue primeramente formado. Este fue la simiente de donde vinieron las Jerarquías espirituales, los espíritus de la tierra, del aire, del agua, y finalmente el hombre. Al mismo tiempo el Padre del Todo creó la "Vaca Audumla", de cuyas cuatro tetas salieron cuatro chorros de leche, que nutrían y alimentaban a todos los seres. Estos son los cuatro éteres, uno de los cuales ahora sostiene al mineral, dos de ellos alimentan a las plantas, tres al mineral y todos los cuatro al reino humano. En la Biblia se habla de cuatro ríos que nacían del Paraíso. 

En algún momento, según postula la ciencia, debió formarse una corteza o costra por la continua ebullición del agua, y de la cual ascendería una neblina, según se dice en el segundo capítulo del Génesis. Por grados, aquella niebla debió enfriarse y condensarse, cerrando el paso a la luz solar, de modo que debía ser imposible para aquella naciente humanidad el percibir sus cuerpos aun cuando hubiera poseído el ojo físico. Pero en aquellas condiciones el hombre de entonces no tenía más necesidad de los ojos que la que tiene hoy en día el topo que agujerea la tierra. Sin embargo, no eran ciegos, pues se nos dice que "ellos veían a Dios", y como quiera que las "cosas (y seres) espirituales son vistos (o percibidos) espiritualmente", los hombre de aquel entonces debieron estar dotados de vista espiritual. En los mundos espirituales hay un diferente tipo de realidad que la de aquí, lo cual forma la base de todos los mitos. 

En tal estado de las cosas no podía haber choque de intereses, y la humanidad se consideraba a sí misma como hijos todos de un Gran Padre, mientras que vivió bajo el agua de la antigua Atlántida. El egoísmo no hizo su aparición hasta que la niebla se hubo condensado y dejaron la ácuea atmósfera de la Atlántida. Cuando se abrieron sus ojos de modo que pidieron percibir el mundo físico y las cosas que contiene, cuando cada uno se vio a sí propio como un ser separado y distinto de todos los demás, la conciencia de "yo y mío, y tú y tuyo", tomó forma en sus primitivas mentes y una avaricia egoísta reemplazó al sentimiento de camaradería y fraternidad que prevalecía bajo las aguas en los primitivos atlantes. Desde aquella época hasta el presente estado social, el egoísmo ha sido considerado como la única actitud legítima, y hasta en nuestra cacareada civilización el altruismo es considerado como un sueño utópico, indigno de ser tenido en cuenta por una persona sensata y práctica. 

Si la humanidad hubiera sido permitido que se entregara al egoísmo y a la avaricia sin ninguna clase de impedimento o de oposición, es difícil de prever y pronosticar cuál hubiera sido el fin de todo. Pero debido a la inmutable ley de Consecuencia, cada causa debe producir un efecto equivalente, y el principio del sufrimiento (efecto) nació del pecado (causa) con el benévolo propósito de hacernos volver al sendero de la virtud. Es preciso sufrir mucho y vivir muchas vidas o renacer muchas veces para alcanzar ese propósito, pero cuando finalmente nosotros nos hemos familiarizado con la aflicción y las penalidades, cuando hemos cultivado esa pronta y aguda simpatía que siente y se hace solidaria de todos los males y miserias del mundo, cuando Cristo ha nacido dentro de nosotros, entonces viene al Cristiano místico esa ardiente aspiración de "buscar y salvar a todos aquellos que están perdidos" y enseñarles el camino que lleva a la Luz y a la Paz eternas. 

Pero para enseñar el camino, nosotros primeramente debemos conocerlo, y sin un conocimiento y comprensión verídicos de la causa del dolor, nosotros no debemos enseñar a los otros el modo de encontrar la permanente paz. No puede ser obtenido este conocimiento del dolor, del pecado y de la muerte, por medio de la lectura de libros, de conferencias y ni hasta por las enseñanzas personales de otro; por lo menos, una impresión suficientemente profunda e intensa que llene todo el ser del aspirante, no es posible de ningún modo conseguirse por tales medios. El Bautismo solamente, es lo que producirá este efecto de manera adecuada, por lo que el primer paso de la vida de un Cristiano místico, es el Bautismo. 

Pero cuando nosotros decimos Bautismo, no nos referimos necesariamente a ese bautismo físico, en el que el neófito es ya rociado o bien sumergido en el agua, y en donde éste hace al que le bautiza ciertas promesas. El Bautismo místico puede tener lugar en un desierto arenoso tan fácilmente como en una isla, pues se trata de un proceso espiritual para conseguir un propósito espiritual también. Puede, asimismo, ejecutarse en cualquier momento del día o de la noche, en invierno o verano, pues ocurre en el momento en que el candidato siente con suficiente intensidad el anhelo de conocer la causa del dolor y de aliviarlo. Entonces su espíritu es llevado bajo las aguas atlantes, en donde ve el primitivo estado de amor y de bondad fraternales, donde percibe a Dios como al Gran Padre de todos los seres, quienes están allí rodeados de su maravilloso y divino amor. Por su vuelta de manera consciente a tal Océano de Amor, el candidato queda tan entera e intensamente imbuido e infundido con ese sentimiento de bondad, de relación y de unidad con su especie, que el espíritu del egoísmo ha desaparecido de él para siempre. Es debido a esa saturación del Espíritu Universal, por la que puede decir después. "Si un hombre os quita la capa, dadle también el manto, si os hace que caminéis con él una milla, id con una milla más". Sintiéndose él uno con todos, el candidato no considera ni aun a su crucifixión sacrificio como
una ofensa que se le hace sino que puede decir. "Padre, perdónales", pues sus verdugos y él, son idénticos y están unidos a él, los cuales sufren por su mala acción; siendo a la vez agresores y víctimas. Este es el verídico y auténtico Bautismo espiritual del Cristiano místico, y otro cualquier bautismo que no produzca en aquel que lo recibe ese sentimiento de simpatía y afección universal hacia sus prójimos,- no es digno de tal nombre.

del libro "Iniciación Antigua y Moderna", de Max Heindel

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